domingo, 15 de enero de 2017

El regreso

Hace frío fuera del blog. Ya os lo digo. El tiempo pasa de prisa, la rutina vence casi siempre, las obligaciones son unas tiranas y, cuando quise darme cuenta, hacía tanto tiempo que no volvía a mi refugio personal, a mi rincón, que empecé a sentirme extraña en mi propio "espacio".
   Pero ¡Qué fácil es volver! Por suerte, los dedos recuerdan perfectamente dónde están las teclas y cuál es el recorrido necesario para llenar la hoja en blanco. Y para sentirme en casa de nuevo, nada mejor que hablaros de mis últimas lecturas.
   Empezaré con El nombre propio de la felicidad, de María Jeunet, un libro que cogí con ganas, que tenía toques de humor, buenos trucos para engancharte y un argumento entretenido. Pero según avanzaba el libro, la historia de Nico se me hacía más forzada, menos real. Si hubiera sido una película del tipo Descalzos por el parque, no tendría objeciones, pero en un libro, necesito que la historia me resulte posible, o si no, que me la presenten de antemano como una fábula.
   Nuestro protagonista es un joven atractivo que vive en una buhardilla en París y que, aunque trabaja vigilando las cámaras del metro, en realidad es escritor de cuentos infantiles, concretamente, de uno tan tan famoso que no hay niño que no lo conozca y lo adore. Además es bueno hasta decir basta, encantador, pendiente de hacer felices a quienes le rodean, amigo de sus amigos, en fin, un "premio de la lotería". Se enamora de una chica que ve en uno de los andenes, la busca sin descanso, se devana los sesos para poder encontrarla, la encuentra, se conocen, se enamora, y todo esto, mientras visita a su madre sin falta todos los fines de semana, le busca novio a su jefe, ayuda a su amigo a reconciliarse con su exmujer, a su amiga de la infancia a tener su propio café, a su amiga enferma a sobrellevar el tratamiento y, además, hace frente a su editor, que le presiona día y noche para que escriba otro maravilloso cuento que le permita quedarse en esa editorial. 
   
  Llegó un momento que me quedé sin aliento de tantos malavares, y eso que todo está bastante bien hilvanado, los personajes caen bien y las historias de cada uno se van intercalando en su justa medida, para no cansar y para ayudar a Nico, nuestro protagonista, a lucir cualidades. Hay buen rollo, buena gente y buenos sentimientos, quizás demasiados para mí en ese momento. Ni siquiera el revés que sufre nuestro amigo rompe ese ritmo. El problema para mí era que no me lo creía. Y cuando eso pasa, todo lo demás se vuelve menos importante.
Sin embargo, y a pesar de todo, llegué hasta el final, me alegré de los éxitos de  los personajes, se me escapó algún que otro puchero allí donde había que hacerlos y lo cerré satisfecha de una lectura que me había acompañado un tiempecito y que me había entretenido.
El siguiente libro fue... Bueno, eso mejor lo dejo para una próxima entrada que me anime a volver prontito por aquí. Nos leemos.

domingo, 11 de diciembre de 2016

La mujer del siglo

Pero mira que me gustan las novelas ambientadas en otra época; esas que me llevan al pasado y me pasean por una ciudad y me mezclan con su gente. Esas que me meten en los ambientes de hace muchísimos años y me presentan a personajes muy creíbles. Si el argumento es medianamente lógico y verídico, ya me tienen convencida, y lo perdono casi todo. Por eso he disfrutado tanto con La mujer del siglo, porque me he creído la historia, porque me he visto en los lugares descritos y porque me han convencido sus protagonistas.
   Con un lenguaje claro, rico pero no rebuscado, a veces rudo y otras poético, Margarita Melgar ha conseguido meterme en los ambientes de la Barcelona de principios del XX y pasearme por sus rincones (algo que me gusta muchísimo porque así paseo por una ciudad que no conozco), ha logrado transmitirme los sentimientos y el carácter de sus protagonistas y me ha metido de lleno en una historia entretenida y emocionante.
   El Siglo no es solamente el que acaba de empezar, con sus revueltas sociales y sus avances industriales, es también el nombre de unos grandes almacenes al que acuden las damas pudientes a comprar sus vestidos.  En él se empiezan a notar los cambios del momento (una mujer al frente, una exposición de pintura en ellos, nuevas fotografías en sus catálogos), en él se entrecruzan las vidas de nuestros protagonistas (costureras, modelos, fotógrafos, aristócratas) y en él cambiarán sus vidas y decidirán su futuro.
Postal tomada de Google
   A veces, la historia roza peligrosamente el folletín, pero consigue esquivar la amenaza con la habilidad narrativa de la autora y, sobre todo, con la fuerza de los personajes. Unos personajes que se enfrentan a los prejuicios raciales y, por supuesto, sociales, a la pobreza, a las injusticias; que conocen también la amistad, el amor y la honestidad. Y aunque es una novela de mujeres, por suerte, los hombres no aparecen desdibujados como en otras historias, sino que están a la altura de sus compañeras.

   El argumento es totalmente "novelero": una huérfana, Consuelo, que deja el orfanato de las monjas para trabajar en una casa de la alta sociedad, decide escaparse de allí cuando comprueba que la señora de la casa quiere que haga algo más que plancharle las puntillas de los vestidos. Mientras decide qué hacer, se pasea por los almacenes El Siglo, donde siempre se había sentido a salvo y donde soñaba con una vida mejor. A partir de aquí, su vida dará un giro total y vivirá todo tipo de experiencias: conocerá gente bohemia y se reunirá con antiguas amigas; tendrá éxito y fracasará; se enamorará y descubrirá sus orígenes. Todo un tiovivo, ¡vaya!
   Pero un tiovivo muy bien decorado, con una música de carrusel elegante y bien interpretada, con un buen funcionamiento y puesta a punto, en el que me he subido muy a gusto porque, cuando algo se hace bien, disfrutas de lo lindo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Una mezcla extraña

La verdad es que no sé muy bien cómo describir este libro. El Libro de los Baltimore, de Joël Dicker, ha resultado una lectura extraña no por su contenido, sino por lo que me ha provocado. Si tuviera que describirlo con una sola palabra, usaría "americanada", así, tal cual. Sin embargo, no sería totalmente justa.
   Es cierto que el argumento es una total y absoluta americanada, llena de tópicos de esos que se repiten miles de veces en el cine: dos ramas de una misma familia; una rica, influyente y además encantadora (que terminará mostrando sus miserias como las demás) y otra trabajadora, gruñona y menos deslumbrante (que acabará manteniéndose más firme que la otra). Tres primos que se adoran, pero que en el fondo ocultan graves secretos, y una chica en medio de ellos, claro está, con la que viven una adolescencia feliz y maravillosa hasta que una gran desgracia destruye y desmorona todo su mundo. Rencores estúpidos, malentendidos que acaban en desgracias, impresiones que resultan no ser lo que parecen. ¡No me digáis que no os suena de nada, que no me lo creo!
   Bien, pues como me ha pasado varias veces últimamente, a pesar de esto, no he podido dejar de leer hasta el final, y me he encontrado con detalles que la "rescataban" del montón de los abandonados. No es que al final me haya atrapado la historia, aunque está bien contada y no se hace monótona, y eso que es muy previsible. Pero sí lo ha hecho la forma de escribir de su autor. 

   Joël Dicker ha sabido contar la vida de esta familia con un lenguaje sencillo, explicando muy bien los sentimientos de su principal protagonista, Marcus Goldman, y las situaciones vividas por él y el resto de personajes, a veces, gracias a imágenes muy poéticas. El propio Marcus será quien nos hable directamente y nos desvele todos los acontecimientos vividos por él y su familia, sobre todo, por sus primos, sus tíos y Alexandra, el amor de su vida. Toda la historia serán sus recuerdos, sus sentimientos y pensamientos, los descubrimientos que va haciendo sobre los secretos familiares. Mediante continuos saltos en el tiempo, adelante y atrás, vamos conociendo a todos los personajes de la novela, unos personajes bastante bien construidos, convincentes, pero, como el propio argumento, previsibles y cargados de tópicos. Esos saltos, que parecen no tener orden ni concierto, sin embargo, están muy bien hilvanados con la marcha de la historia, bien fechados por el autor en cada capítulo, bien introducidos por los diferentes personajes cuando hablan de sus recuerdos. En ningún momento nos perdemos ni nos confundimos.
   Además, consigue que el misterio ronde la novela desde las primeras páginas. El "Drama", como lo llama el protagonista, está presente todo el tiempo, es el motivo de la historia, su origen y su fin, y hasta que pasamos la última página, no se desvela ese misterio, ya que mantiene varios "flecos sueltos" que no resuelve hasta el final, un final feliz en toda regla.
   De ahí lo de "una mezcla extraña", porque es el resultado de una rara combinación de historia manida y muy repetida con una gran habilidad para contar y una muy buena manera de escribir.

domingo, 13 de noviembre de 2016

La Celestina

Hacía frío. Paseaba arriba y abajo mientras esperaba al resto. Las puertas del teatro estaban abiertas de par en par y las luces lo inundaban todo. La gente entraba y salía en busca de sus entradas. Se representaba La Celestina.
   Mi memoria trabaja cuando quiere, y sabiendo que podía pillarla de vacaciones, había ojeado un poco la obra días antes para recordar lo más importante y revisar esas notas al margen que hice hace siglos cuando estudié, analicé y estrujé el libro a los 15 años, en el instituto, bajo la dirección de una excelente profesora de Literatura que nos hizo sacarle todo el jugo a los entresijos del relato. 
   La Celestina es una obra difícil para hacerla sobre un escenario a pesar de ser teatro (sobre esto hay grandes discusiones, por cierto): hay mucho cambio de escenarios, y muy rápidos; dura bastante; sus diálogos son densos, difíciles y con mucho cambio de registro; en una palabra, hay que tener las ideas claras para atreverse con ella. Quizás por eso estaba nerviosa, o emocionada, o desconfiada.
   Todo brillaba como de costumbre desde el patio de butacas. A pesar de no reconocer el antiguo teatro en el que tanto había disfrutado y de no acostumbrarme a esa reconstrucción que lo había "globalizado" con tantos otros recuperados en los últimos años, sentía el mismo cosquilleo de entonces y repasaba con los ojos cada pequeño rincón de la sala, hasta que llegué al escenario. El telón estaba alzado, el decorado (dos o tres escaleras de madera, enormes) dispuesto, las luces tenues. Aquello me sorprendió un poco, parecía todo tan "estoico", tan "contemporáneo". Y sentí una punzada de temor ante una posible "versión libre", punzada que compartí con quienes me acompañaban tan solo con mirarnos. Y así fue como empezó la actuación: de forma libre.
   Los actores, todos muy jóvenes (salvo Celestina, que lo era algo menos), fueron apareciendo poco a poco, vestidos de calle y explicando el contexto en el que se escribió la obra, con algún que otro juicio de valor muy personal sobre el tema. No pudimos evitar que se nos escaparan un "puf", un "pues vaya" y un ceño fruncido.

   Pero todo aquello cambió. Calisto y Melibea empezaron a "declamar" su amor bastante correctamente. Celestina se encargó de hilar la maraña de sus encuentros y de sacar partido de sus amores con maestría y un buen hacer sobre las tablas. Los tres estuvieron muy bien acompañados por cuatro actores más, que se repartieron los papeles al tiempo que cambiaban el orden de las escaleras y de las cortinas traseras, para llevarnos del jardín de Pleberio a la casa de citas de la alcahueta o una iglesia o a las habitaciones de cada uno de los enamorados. Una buena dirección que fue capaz de hacernos olvidar la tramoya, el mobiliario, los ropajes.
   El lenguaje del siglo XV fluía con normalidad, en general, muy bien manejado por todos los actores. Los guiños cómicos bien infiltrados en el drama, como corresponde a una tragicomedia. Los "hitos" de la historia bien seleccionados para comprender qué se contaba y por qué. Cuando llegó el final, hasta la más incrédula aplaudía lo que había sido una buena representación, llevada a cabo con entusiasmo por una compañía joven que apuntaba maneras y que, seguro, corregiría pronto lo que se apreciaba fruto de no estar aún madura.
   Salimos del teatro muy despacio, para saborear un ratito más esa hora y media tan agradable que habíamos pasado, compartiendo comentarios, sensaciones, felicitaciones. Y el frío, un frío que nos llevó corriendo al coche, donde pudimos alargar un poco más lo que habíamos visto.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Peticiones

Una entrada más vuelvo con las peticiones de algunos escritores que me han presentado su trabajo. No es mucho lo que yo puedo hacer, pero siempre es agradable saber que han visto mi blog como una oportunidad. Aquí os dejo la información.
La primera en "desfilar" es Mireia de No Honrubia.
Mireia me lo ha puesto un pelín difícil al no incluir información sobre ella o sobre el argumento del libro. Pero, honestamente, yo tampoco caí en la cuenta de pedírselo. Lo menos que podía hacer, por tanto, era investigar por mi cuenta, y esto es lo que encontre:
Mireia de No Honrubia es una escritora que no sólo escribe. Cuida animales, pinta, estudia, es una buena investigadora y tiene un máster en gestión de colecciones y museos, también tiene estudios de márketing. Tiene todas estas habilidades pero en el momento en el que se publica esta novela no tiene un trabajo de verdad. La autora escribió este libro en 2012 cuando aún tenía un poco de esperanza en la humanidad y la sociedad.
Seguí navegando por estos mares de internet y encontré su blog (221-bakerstreet.blogspot.com.esque, seguro, puede seros útil si queréis saber más de su novela. Por cierto, ya va siendo hora de presentárosla:
Oasis 3, su segunda novela. La primera fue Frío y Bruma. Aquí os dejo la sinopsis y los enlaces donde la podéis encontrar:Una chica despierta sin memoria en una pequeña cala rodeada deacantilados. Alejándose del mar encuentra una aldea y es golpeada en la cabeza por alguien desconocido. Este incidente es olvidado de inmediato, nadie parece preocupado en ese lugar, la recién llegada es acogida y tratada como una más. Sólo después de sucesos extraños la chica empieza a preguntarse sobre el comportamiento de los aldeanos. ¿Qué es este extraño lugar?
Smashbooks: https://www.smashwords.com/books/view/669216 (Al precio que quieras).

Mi segundo invitado es Javier Salazar Calle, un antiguo conocido que ya ha estado en mi blog con sus anteriores libros Ndura. Hijo de la selva y  Usa LInkedIn como si fueras un experto. Su nueva novela Sumalee. Historias de Trakaul, supone un cambio de registro sobre los anteriores, centrándose más en temas adultos, como la violencia o las relaciones. 
Aquí os dejo el resumen que él mismo me ha facilitado:
A veces la vida no da muchas opciones y las que te ofrece no tienen por qué ser las que más te agraden. Ni siquiera tienen que gustarte.Este libro cuenta la historia de David, un hombre que viajó desde España a Singapur para iniciar una nueva vida. Allí conocerá el amor, la esperanza, la traición, el dolor y vivirá una tórrida historia que va más allá de fronteras y nacionalidades con una desconcertante mujer. Sin saber cómo, acabará en el infierno de Bang Kwang; una cárcel tailandesa de máxima seguridad. Un lugar donde los cuerdos pierden la razón o se suicidan porque no soportan la presión.
Una historia apasionante de amor, sexo, misterio y violencia que transportará al lector por un torrente de sentimientos y aventuras que le atrapará desde la primera página. Novela cargada de emociones que, unido a un sorprendente final, no dejará indiferente a nadie.
Javier también me ha proporcionado enlaces para quienes estén interesados en su novela. Aquí os los dejo:
Web: http://www.javiersalazarcalle.com

Muchísima suerte a los dos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...