domingo, 13 de diciembre de 2015

Compendio

Últimamente mi correo está que echa humo: novedades y más novedades se amontonaban en la bandeja de entrada sin que yo pudiera corresponder como es debido. Así que, decidí inmediatamente hacer una entrada para poner orden y dar a conocer lo que los diferentes autores me habían enviado, con el fin de que yo hiciera de "transmisor". Y aquí estoy, cumpliendo mi cometido. 
   Empecemos, por rigurosos orden de aparición:
  El primero fue Enrique Gallus Jardiel presentándome lo que mejor sabe hacer, una obra cómica, Majaderos ilustres. Biografías cómicas, un libro de parodias sobre varios personajes históricos. 
Aquí os pongo su portada.

   Después llegó Eva María, de parte de la editorial Altea, con el libro Cuatro muertos más para el desierto, del escritor Christopher Pollini. Esta es la sinopsis:
La vida de Tomás Correa como estudiante se ve interrumpida cuando un disparado deja a su padre en coma. Pronto, se verá mezclado en un remolino de traiciones que esconden el autor del disparo y el futuro de su familia al completo. Por otro lado, se nos cuenta como, en 1975, Alberto Correa siente que le ha tocado la lotería: ha robado un bolso con un gran rosario de oro dentro. Con la idea de invertirlo en su futuro acude a Hadi, su mentor, y pone en marcha el primer engranaje de un viaje que lo mezclará con la Marcha Verde y la caída del régimen franquista. Mucho tiempo después, cuando la vida le ha dado un hijo (Tomás) y Alberto piensa en retirarse, vuelven noticias de su pasado con un inquietante asesinato.
   El tercero en llegar fue Felix Ansensio. Según me comentaba en su correo, su novela La clase de las cabras es una novela ágil, de fantasía, "pero básicamente de humor, con muchos toques frikis, de videojuegos, de series (Juego de Tronos) etc.
   Amablemente, ha incluido la dirección de su blog por si necesitamos más información: http://elvuelodelyobirou.blogspot.com.es/p/la-clase-de-las-cabras.html. Por desgracia no he conseguido la portada del libro, pero si entráis en su blog, encontrareis todo lo que necesitéis saber sobre esta novela.
   
Tras él llegaba el correo de Carlos Benítez Mendes sobre su novela Vensicrees, una historia de ficción para todo tipo de lectores y edades, aunque pensada y escrita, sobre todo, para un lector joven adulto o para aquellos adultos que disfruten con historias entretenidas que les hagan preguntarse: ¿¡Podrá ser eso posible algún día!? Esta es la sinopsis: 
Obligada por su madre a abandonar los estudios de Biología para casarse con un joven pastor al que no ama, y amenazada por la antigua tradición del «rapto de la novia», Daya Atsáyev escapa a las cercanas montañas del Cáucaso daguestaní cuando su hermano pequeño la previene del inminente rapto. En ellas deberá tomar una difícil decisión para dar esquinazo a los hermanos Saprykina: o permanecer escondida en la inhóspita cordillera, o adentrarse una vez más en Vensicrees a través del paso de los fresnos gemelos, un estrafalario mundo situado aparentemente en ninguna parte, y en el que sus habitantes, los mure orei, apenas tienen una vaga idea de lo que es el tiempo, hablan en verso, y las cosas aparecen y desaparecen con solo pensarlo.
Esta es la portada y este es su blog: http://elgueldeliterario.blogspot.com.es/.
   
Finalmente, me llegaba el correo de un viejo conocido, Leo Mazzola, que ya en otras ocasiones me ha hecho el favor de contar conmigo para dar a conocer sus libros. En esta ocasión de trata de Atrapada en Venecia, una novela romántica, con intriga, suspense y un gran trabajo de investigación histórica.
Esta es la reseña: 
Después de una dramática ruptura con Raúl, su primer y único amor desde la adolescencia, Lara, una joven de veintitrés años graduada en turismo y cuyo mayor deseo es viajar por el mundo, inicia una nueva vida lejos de su hogar y conoce a Carlos, un artista plástico de carácter bohemio e independiente, surgiendo entre ellos una fuerte atracción. Una serie de circunstancias adversas impiden que esa relación fructifique y se consolide.
Mientras trabaja en un club de alterne conoce a Marcos, un hombre enigmático y con enorme personalidad, doce años mayor que ella, que la seduce irremediablemente. Con él viajará a Venecia y se iniciará en los misterios de la Hermandad de la Luz, una sociedad secreta inspirada en creencias medievales y que practica rituales basados en el tantrismo.
Y... That's all folksCreo que hay mucha variedad para elegir. Qué lo disfrutéis.

domingo, 6 de diciembre de 2015

¡Ay! Doña Ana

¡Ay! Doña Ana María, nos dejó usted bastante solos cuando se marchó, y a mí, en estas últimas semanas, perdida, al no poder terminar su historia. 
   Demonios familiares me ha parecido llena de promesas, con una historia que había cogido fuerza poco a poco y que, de repente, frenó en seco y me dejó llena de dudas, de intrigas. Sí, lleva razón, ha sido culpa mía. Yo ya sabía que a usted no le había dado tiempo a terminar esta novela, pero, no sé dónde, mi subconsciente creyó escuchar que alguien la había terminado por usted. Quizás fueran las ganas de justificar esta lectura lo que me hizo suponer ese final o quizás la necesidad de volver a disfrutar con su escritura. El caso es que me lancé a leer.
   Perdonará mis conclusiones, espero, pero es difícil analizar un libro que no tiene fin, hablar de personajes de quienes no conoces su reacción final. Es complicado compartir las impresiones de una obra que no está completa. Es cierto que, a veces, basta un sorbo de vino para degustarlo, para sacar sus virtudes o defectos, pero es el sorbo final que le damos a la copa, lo que realmente nos permite conocer la nobleza de ese vino o sus pecados; conocer su verdadero carácter, cuando lo puedes sentir en tu estómago y en tu cabeza.

   Yo estaba cogiendo cariño a Magdalena, la criada fiel y soporte de la casa, la que había cuidado tanto de Yago, la sombra fiel y ayuda absoluta del coronel, como de Eva, su hija, a la que este no había sabido querer. Estaba empezando a entender a Eva, a sus lamentos constantes por el tipo de vida que había llevado, a sus intentos de romper con todo, a ciertas actitudes de amargura que más parecían de anciana que de jovencita de dieciséis años. Me había metido de lleno en la historia de quienes les acompañaban, de todos aquellos que trataban de sortear los difíciles años de la guerra civil como podían, como sabían o como les dejaban. Empezaba a averiguar los secretos familiares que surgían poco a poco entre tanto cambio y tanta lucha. Estaba disfrutando de esa forma de escribir tan suya, doña Ana, tan cercana y tan poética a la vez, de esa manera que tenía de hacernos conocer a los personajes casi exclusivamente por sus actos y no simplemente por una descripción suya.
   Y ahí quedó todo, en la última visita de Eva al desván para comprobar como estaba Berni, como se recuperaba de sus heridas; para comprobar también como se comportaba ella misma delante de él. Pero su mano ya se había parado hacía tiempo, el bullicio de ideas de su cabeza se había quedado flotando quién sabe por dónde. No había mucho que hacer, salvo leer las notas de Mari Paz Ortuño y tratar de comprenderla a usted mejor y a sus posibles intenciones con esta novela.
   Menos mal que nos dejó usted el final: un pequeño párrafo que deja a cada uno la posibilidad de imaginar ese hueco blanco entre los recuerdos de Berni y los sentimientos de... ¿Quién? ¿Eva quizás?
¡Ay! Doña Ana María.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Posibles combinaciones

Es muy curiosa la forma en que la mente asocia las cosas. Puede ser a través de un anuncio publicitario, de una determinada canción en la radio o de una palabra que alguien pronuncia al azar, y sin saber porqué, la mente hilvana imágenes que nos van llevando de unas a otras hasta llegar a una idea que parece haber surgido de repente de la nada. Así fue como surgió esta entrada.
   Primero, me encontré a un chico que iba en el metro escuchando música mientras leía, y tan parecido a Becquer, que era incapaz de dejar de mirarle. De repente, mi cabeza pasó a preguntarse cómo podría concentrarse en la lectura y seguir la música al mismo tiempo, lo que me llevó a una conversación que tuve hace tiempo con un amigo, quien me porfiaba que era imposible hacer las dos cosas a la vez, mientras yo, testaruda, le insistía en que esa incapacidad de combinar acciones era un problema masculino. 
   ¡Qué equivocada estaba! Tiempo después  tuve que tragarme mis palabras cuando, yo misma, comprobé en carne propia que no todas las músicas me dejaban concentrarme, porque me arrastraban a tararear o me emocionaban de tal forma que solo podía escucharlas.
   ¡Por cierto!- me dije- ¡Qué chulas aquellas entradas de Mis momentos musicales, en mis comienzos blogueros, relacionando un sentimiento con una canción. Quizás lo retome.-Y esta palabra, "retomar", me llevó al último enlace, al último recuerdo que empujaría la ficha final del dominó. Otro chispazo que me llevó a recordar una de las entradas de Carmen Forján leída en Facebook sobre su idea de "retomar" una antigua sección: Libros y... A partir de aquí, todo se deslizó rápidamente.
   Y aquí estoy, escribiendo la entrada de hoy sobre los libros y la música, sobre las parejas posibles entre la lectura y el sonido. Y como siempre que se me agolpan los ejemplos en la cabeza, necesito unos minutos para elegir, para seleccionar la mejor opción...      Y elijo el que tengo ahora entre manos, ¿para qué darle más vueltas? Más adelante buscaré antiguos matrimonios.
   Mi pareja de hoy es un libro de Muriel Barbery que la prof de francés nos recomendó como primera lectura de este año. La vie des elfes llevaba ya en el nombre los primeros acordes de una canción de Enya que yo he adorado desde siempre, Only time, y en sus primeras páginas, la descripción de una pequeña que adoraba perderse entre las ramas de los árboles y a la que siempre acompañaba un halo mágico y resplandeciente, lo que no me dejaba pensar en otra melodía que no fuera esta. 


   Me queda mucho por leer aún, pero dudo que pueda encontrar un matrimonio mejor.
Gracias al desconocido doble de Becquer y a Carmen por empujarme a divagar de esta manera.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Buscadme a mí también

Hay libros a los que tengo un cariño especial, no porque sean una gran obra de la literatura, sino porque me han hecho disfrutar justo en ese momento en que más lo necesitaba. Son libros que me han entretenido, me han acompañado, me han hecho imaginar, conectar con los protagonistas. Búscame donde nacen los dragos ha sido así y me ha dejado un buen sabor después de abandonar varias lecturas que me encogían el corazón.
   La sinopsis de su contraportada ya me llamaba a gritos desde la mesita camilla del balcón de mis padres. Los primeros párrafos que leí a hurtadillas, mientras preparábamos la mesa para la comida familiar del sábado, ya me decidieron completamente. Emma Lira había escrito una novela sobre mis sueños, ¡qué increíble!
   Marina podía ser yo, perfectamente. Salvando el hecho de que ella huía de una ruptura sentimental (y yo solo huiría, sin más), su decisión de irse lejos, de marcharse a un lugar donde nadie conociera su equipaje de años era casi un calco de lo que tantas veces yo hubiera querido hacer. Ella fue más valiente. Y muy lista: eligió Canarias para romper, para desconectar, para pensar. Yo también lo habría hecho, que conste.
   Marina se marcha a casa de unos viejos amigos, a Tenerife, en un pequeño complejo turístico de cabañas junto al mar en donde, casualmente, encontraron hace años restos guanches: una calavera que dará la vuelta a la vida de nuestra protagonista como si fuera un calcetín. ¡Oh! ¡Qué maravilla! ¡Un yacimiento arqueológico! ¿Qué más podía pedir?. Pues romance, ¡claro!, y misterio, por supuesto, y la historia de unos restos encontrados hace cuarenta y cinco años, que van tomando vida y construyendo una historia que había sido leyenda y que trastoca la de todos los que tienen que ver con ellos.

   La autora usa un lenguaje sencillo, ligero, cercano y muy efectivo para contar los acontecimientos, "el hilo conductor" que llaman. La forma más poética, más rica y más plástica, la reserva para que la protagonista nos hable de sus sentimientos, sus emociones y lo que le ronda por la cabeza y el corazón. Ella será la que nos cuente todo lo que sucede, la que analice lo que pasa, la que nos presente al resto de protagonistas. Además, en su forma de contar no hay esos recursos tan de moda que se cargan la gramática, al contrario, su lenguaje actual es perfectamente compatible con una buena estructura gramatical. La sensación nada más abrir el libro de que me esperaba algo bueno no desapareció en ningún momento. Disfrutar solamente leyendo las primeras líneas, como si se creara un ambiente especial entre la historia y yo, es una de esas cosas que más me gustan de la lectura. Si además continua hasta el final del libro, el disfrute es completo.
   Por eso mismo, aunque el final me ha parecido "pelín" peliculero, de "bombo y platillos", de "barras y estrellas", de ponerse en pie con la mano en el pecho, me ha dado absolutamente igual; he estado tan metida en la historia, tan implicada con los personajes que he sido una más, he viajado como ellos, he investigado como ellos (¡Como no!: restos arqueológicos, antiguas leyendas, Historia con mayúsculas...). Un gozo total.
En resumen, la novela ha sido pura diversión, todo tipo de emociones, disfrutar de principio a fin, uno de esos libros que recuerdas con cariño y que puso tiritas cuando y donde hacían falta. Un libro "curandero", como Tigedit.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Cumplir compromisos y pedir perdón

Siempre he sido un desastre organizando mi vida. Sé como gestionar los torbellinos, pero si me sacan de la rutina, así, de repente, me pierdo: se me alteran los biorritmos, se me descolocan los chacras, se me instala en casa el insomnio y ya no doy pie con bola.
   Como resultado de esta catástrofe, había olvidado por completo los correos de tres escritores que, amablemente, me presentaban sus últimos libros; se iban quedando rezagados en el buzón mientras intentaba organizar los desmanes del calendario. Y pasaban los días y pasaban los correos, y estos tres amigos se quedaban en un pequeño rincón.
   Puede que ya sea tarde, aunque nunca lo es para conocer nuevas obras. Sin embargo, aquí los traigo, para intentar paliar un pelín mi descontrol. Ahí van.
Annabel Navarro. Selena.
   Annabel es una autora indie que presentaba su última novela, Selena, el pasado 30 de octubre. Como veis, ha llovido desde entonces.
   Selena es una novela de suspense. Uno de sus protagonistas es Jack Meyer, un agente recién despedido, que solo quiere largarse y poner en orden su vida. Pero la detective Natalie Davis, que sigue al pie del cañón, le pide ayuda para resolver unas muertes que pueden estar relacionadas y que, el inepto de su jefe, no está llevando como debe.
   Una tercera entrega de una serie negra protagonizada por la detective Natalie, la cual se puede leer perfectamente solita si nos pone nerviosos eso de tener delante una trilogía; cada parte es independiente. Así que, ya sabeis lo que hacer si os va el misterio. Podréis encontrar más información en su blog La sonrisa del durmiente.
Carlos Arroyo. Todo está bajo control.
   Carlos y yo ya nos habíamos conocido tiempo atrás cuando me presentó otro libro suyo El adolescente que lloraba con las películas de kárate. En esta ocasión me presentaba una novela corta que había presentado a un concurso literario y que estaba ambientada en un futuro distópico en el que se mezclaban la aventura y el suspense. No pinta mal, ¿verdad?
   El periodista Luis Vallés acude a un centro de salud de Leganés para cubrir un pequeño incidente protagonizado por unos usuarios, pero al llegar, se encuentra con que el ejército impide la entrada y la salida a cualquier persona no autorizada. El motivo, un brote de Ébola detectado en el centro. Luis sospecha que se está ocultando algo. Husmeando por la zona recoge una fotografía que un hombre ha arrojado desde una ventana del centro de salud. En ella hay escrito un nombre y unas fechas. Esa noche el Ejército interviene para evitar una epidemia; el resultado: no hay supervivientes. Y aunque ha sido relevado de la noticia, Luis recuerda la fotografía que encontró y decide seguir esta pista. Sin embargo, correrá peligro de muerte por su sorprendente descubrimiento.
   Durante la investigación, el lector descubrirá la sociedad en la que viven los protagonistas y que no le resultará tan ajena.
Javier Salazar Calle. Utiliza LinkedIn como si fueras un experto.
   Este libro, como veis, no es el tipo de lecturas que os presento en mi blog, pero ya que Javier fue tan amable de dármelo a conocer, que menos que pasaros el testigo. Quién sabe si os puede ayudar.
Libros en castellano sobre LinkedIn hay más; pero este es el primero donde Javier Salazar y Diego Romero explican de forma clara y práctica cada paso y los errores más típicos que se suelen cometer en los diferentes apartados, cubriendo todos los posibles usos que se le puede dar a esta red.
   La forma de buscar empleo ha cambiado de forma drástica. Ahora existen muchas herramientas que permiten explotar internet tanto para quien busca trabajo como para quien busca talento. De entre todas las herramientas ha destacado LinkedIn, la red social profesional con mayor crecimiento de los últimos años y con el futuro más esperanzador.
   Según me cuenta Javier, los autores han intentado explicar, de forma clara, los pasos para crear un perfil en LinkedIn; las herramientas que nos ofrece, los errores que se suelen cometer, etc. 
   Está disponible en Amazon: http://goo.gl/5V6RZD. Y si quereis poneros en contacto con los autores, aquí os dejo algunos de sus perfiles:
   Javier Salazar Calle. Página web: http://www.javiersalazarcalle.com. Diego Romero Sánchez. Facebook: https://www.facebook.com/romero.sanchez.diego.
   
   Y nada más. Solo espero que, aunque tarde, la dicha sea buena. Feliz domingo.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Una ración de historia

Nada que me guste más que viajar por el pasado y moverme entre gente de otro siglo. Por eso, cuando se me cruza una novela histórica, la pillo al vuelo y la aprieto fuertemente contra el pecho para empezar el contacto "a lo grande", aunque en esta ocasión tuviera que aferrarme a la tableta; no se puede tener todo.
   Peña Amaya, de Pedro Santamaría, se me sugirió cuando andaba buscando en Amazon algún libro que llevarme a la boca (últimamente, no había forma de dar con "el libro" adecuado) y al leer "novela histórica", "Cantabria" y "Leovigildo" se me hicieron los ojos chirivitas y mi dedo se fue solito al click de "comprar ya". Mis recuerdos universitarios sobre la época visigoda de la península y, especialmente, de la zona norte no eran muchos, así que parecía la novela ideal para ese momento.
   Los cántabros de Peña Amaya se enfrentan, tanto a la invasión de Leovigildo, que lucha por reinar en toda la península, como a los cristianos, que se extienden cada vez más entre la población. Necón y Urbico son los dos hermanos protagonistas que representan estas dos posturas y que se enfrentarán a lo largo de toda la novela: el primero, por mantener sus tradiciones y su independencia; el segundo, por llevar su fe a su pueblo y convencerlos de abandonar la guerra como sistema de vida. Quién vence de los dos, si es que alguno lo hace, es algo que tendréis que descubrir vosotros si os termina atrayendo este libro.
   A mí me ha gustado el lenguaje habitual en estas novelas, que debe darnos la idea de un tiempo pasado, pero entendiéndose como uno de hoy, algo totalmente conseguido. Me han gustado también esas frases "heroicas" dichas en los momentos en los que hay que crear emoción y tensión. Y, por supuesto, esa armonía entre la narración de los acontecimientos y los datos históricos que nos explican las costumbres, los pensamientos y los sentimientos de aquellas personas. Sin embargo, me ha faltado emoción en escenas que deberían haberme dejado pegada al asiento, me ha sobrado algo de maniqueísmo en los personajes y, sobre todo, me han molestado los numerosos errores de corrección con los que me tropezaba una y otra vez... Es tan molesto leer faltas de este tipo.

   He disfrutado bastante con algunos personajes y su lucha entre el mundo que siempre han conocido y aceptado y la nueva filosofía de vida que se les presenta y que tanto les atrae. Y también, con "héroes" de cine de todos los tiempos y "malos" también de cine de los de toda la vida. He aprendido cosas curiosas sobre una zona que conocía menos y he sentido el apego del autor por esta tierra, que siempre me despierta ternura. Pero también he sentido falta de garra en la narración de las batallas y un posicionamiento claro del escritor por una de las partes. Me he encontrado con un lenguaje hermoso y poético en la descripción de paisajes y bastante tópico en la narración de determinadas escenas. Me he entretenido y disfrutado con la historia, pero en ocasiones, me ha resultado predecible. Me ha gustado recordar momentos estudiados, pero me ha faltado una visión más precisa de lo que supusieron esos siglos en la península.
   A pesar de todo y, al mismo tiempo, gracias a esto, he tenido entre mis manos durante un tiempo, una historia entretenida y agradable; bien escrita, en general, aunque con una mala labor de edición (¿por qué se piensa que para una versión electrónica todo vale?); unos personajes interesantes y atractivos, a pesar de que, a veces, fueron un poco tópicos; y una buena e interesante historia que me salvó de unos días de indecisión y de intentos fallidos por encontrar una lectura en condiciones.
   ¡Ah! Me olvidaba: genial la figura del cronista de guerra que nos cuenta el punto de vista de los conquistadores. A través de sus escritos se ve cómo todos piensan estar en posesión de la verdad, da igual el bando. Algo que parece no cambiar con el tiempo.

domingo, 25 de octubre de 2015

Un día internacional

Ayer fue el Día Internacional de la Biblioteca. Qué bien suena, ¿verdad? Pues si esperáis ríos de información sobre el tema, esperad sentados. Me costó bastante encontrar referencias en internet. Sí sí, en internet, esa herramienta que está cambiando el mundo de la información, ese medio de conexión entre las personas, ese vehículo de unión entre los mundos, etc., etc., etc. ¿Me había vuelto torpe de repente?
   Buscaba, en concreto, la historia de un catedrático de filología inglesa que había transformado la antigua panadería de su padre en una biblioteca, para que los vecinos de un pequeño pueblo de León llamado Abelgas tuvieran a su alcance libros para leer.
   La noticia la vi anoche en televisión, y rápidamente me lancé a navegar por internet para informarme más y mejor sobre el tema. Jejejejeje. Ni más ni mejor. No hubo mucha suerte; por lo visto no era trendig topic, ¡qué curioso!, ¿verdad? ¿Sería porque no había riñas, ni voces, ni desnudos, ni tacos? ¿Quién podía estar interesado en una noticia así? Pues... No sé... ¿Los friquis esos de los libros? En fin, a pesar de los pesares, yendo de acá para allá, encontré alguna que otra mención sobre el tema y me informé de que este héroe se llama Román Álvarez y de que había donado unos 3.000 ejemplares de su biblioteca particular a este pequeño pueblo de unos treinta habitantes.
   El 24 de octubre los libros están de fiesta porque su casa celebra su día internacional. La idea surgió de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil para conmemorar la destrucción de la biblioteca de Sarajevo durante la guerra de Bosnia, en 1992.
   Me pareció una iniciativa maravillosa, regalarle a las bibliotecas un día especial para borrar la barbarie que supone la destrucción de libros. ¿Cómo era posible que apenas se diera publicidad a algo así? Me "jarté" en su momento de oír hablar del Día Internacional del Huevo (algo que hacía mucha gracia en los telediarios) y ... ¿apenas encuentro información sobre el Día Internacional de las Bibliotecas? ¡Ay, señor! ¡Qué tropa!
   Aún así yo me fui a la cama contenta y esperanzada. Por suerte había gente como este profesor, amante de su pueblo y de los libros, que luchaba contra los elementos para sacar adelante la maravillosa idea de llevar la lectura a dónde hiciera falta, y que, según una de las fuentes consultadas: "Román Álvarez no ha contado con ningún tipo de ayuda pública. No porque se la hayan denegado, sino porque Álvarez decidió no intentarlo para evitar perder el tiempo". Sobran las palabras.
Bravo por él y viva el Día Internacional de las Bibliotecas.

miércoles, 21 de octubre de 2015

EL AZAR NO SE LLORA - LA INVESTIGACIÓN PSI

Algunos de vosotros habréis visto cómo estos días os iba presentando un acontecimiento misterioso que llegaría hoy. Bien, pues aquí está.
Alonso Barán (del que ya os hablé en su momento) y su editorial nos proponen un juego. Para los amantes del misterio y el género policiáco, seguro que esto os interesa. Pero mejor que os lo cuenten ellos.
¿Qué es la Investigación PSI?
Como parte del universo literario creado por Alonso Barán en su thriller psicológico EL AZAR NO SE LLORA y en su afán por ofrecer nuevas posibilidades a los amantes de la literatura, la editorial Divalentis y Alonso Barán os presentan la primera experiencia de Literatura Interactiva: EL AZAR NO SE LLORA - LA INVESTIGACIÓN PSI.
Desde el 2 de noviembre de 2015 hasta el 4 de enero de 2016, LA INVESTIGACIÓN PSI es una innovadora forma de vivir la literatura, gracias a la cual podrás ser partícipe de ella, metiéndote en la piel de Elián Ventura, el inspector de policía protagonista de EL AZAR NO SE LLORA, y siguiendo una investigación policial en la que recorrerás virtualmente la ciudad de Nueva York en busca de pistas. Además podrás enviar a la editorial la respuesta que consideres correcta a los acertijos que se te planteen y entrar en el sorteo semanal de regalos.

APÚNTATE YA A LA INVESTIGACIÓN PSI EN DOS SENCILLOS PASOS:
-Asegúrate de ser seguidor de un blog colaborador de LA INVESTIGACIÓN PSI (por ejemplo, este mismo)
-Elige al menos una de estas tres opciones que te ofrecemos en redes sociales: dar a me gusta en la página Investigación PSI en Facebook, hacerte seguidor de @elazarnosellora en Twitter o añadir a El azar no se llora a tus círculos en Google + .

REGLAS DE JUEGO: Funcionamiento de LA INVESTIGACIÓN PSI
La Investigación PSI es literatura interactiva y consiste en un concurso basado en un relato detectivesco escrito por Alonso Barán.
A lo largo de nueve capítulos semanales, desde el 2 de noviembre 2015 al 4 de enero 2016, podrás convertirte en un detective de novela y, gracias a tu astucia y usando recursos de Internet, deberás encontrar a Bana Schwartz, una detective que ha desaparecido.
Podrás leer cada capítulo en un post que encontrarás en un blog colaborador de la Investigación PSI. Cada post se compone de una parte de relato narrado, con las ilustraciones correspondientes, que te planteará pistas y acertijos que deberás solucionar para avanzar y resolver la investigación.
La historia se desarrolla en Nueva York y deberás recorrer sus calles virtualmente con Google Maps o Google Street en busca de pistas, como si fueses el propio inspector de policía Elián Ventura callejeando durante su investigación.
La resolución de los acertijos te llevará a lugares ocultos en Internet donde encontrarás más  fragmentos del relato y acertijos imprescindibles para resolver el enigma semanal y el misterio de la desaparición de Bana Schwartz.
En cada post te recordaremos la dirección de correo electrónico a la que puedes enviar la que tú consideres que es la solución correcta al enigma semanal:  investigacionpsi@divalentis.es
Al final de cada semana se sortearán una serie de premios entre quienes hayan acertado la solución a los acertijos planteados, es decir, dado la respuesta correcta.
Así, entre quienes den la respuesta correcta, cada semana se sortearán: dos lotes de libros en papel (compuesto por 3 títulos de la editorial Divalentis) y un dispositivo electrónico que variará entre una cámara de fotografía digital, un Mp4. un e-book reader o una Tablet.
*Consulta las bases legales de los sorteos en lainvestigacionpsi.blogspot.com para más información.


¿Qué requisitos debes cumplir para entrar en el sorteo semanal de premios? 
Si deseas ser un concursante de LA INVESTIGACIÓN PSI y disfrutar de la experiencia de la literatura interactiva, solo tienes que hacer lo siguiente:
—Ser seguidor de uno de los blogs colaboradores de la Investigación PSI (por ejemplo, este mismo).
—Enviar la respuesta correcta al correo investigacionpsi@divalentis.es dentro del plazo de recepción de respuestas.
—Compartir en al menos unas de las redes sociales (Facebook, Google+, Twitter) la imagen-certificado de esa semana, que te acredita como concursante de esa semana de LA INVESTIGACIÓN PSI. Podrás encontrar los certificados semanales y compartirlos en tu muro desde:
Twitter: @elazarnosellora
Google + : El azar no se llora.
Página de Facebook: Investigación PSI
Recuerda que para poder compartir el certificado semanal de concursante de la Investigación PSI, lógicamente, deberás haber dado a «Me gusta» en la página Investigación PSI en Facebook,  hacerte seguidor de @elazarnosellora en Twitter o añadir a El azar no se llora a tus círculos en Google +
—Cada semana de concurso en la que participes deberás enviar una única respuesta, la que tú creas correcta, al mail del concurso: investigacionpsi@divalentis.es dentro del plazo de recepción de respuestas que irá desde el momento de la publicación semanal del capítulo en el blog del que seas seguidor hasta el jueves de esa misma semana a las 23:59h.
En el e-mail de participación deberás indicarnos 4 cosas:
-Tu nombre completo.
-La que consideres que es la respuesta correcta al enigma semanal.
-La clave del blog colaborador de LA INVESTIGACIÓN PSI del que eres seguidor.
-La Red o redes sociales en la que compartes la imagen-certificado de esa semana.
—Tendrás tiempo de sobra para resolver cada uno de los acertijos puesto que no importa el orden de recepción de las respuestas. Ser el primero en contestar NO tiene relevancia a la hora de ganar.
—No pasa nada si no solucionas el acertijo semanal, o no has podido participar en una de las semanas. Podrás seguir participando en el capítulo de LA INVESTIGACIÓN PSI que saldrá la siguiente semana y podrás resolver el acertijo de esa siguiente semana así como seguir enviando tu respuesta al enigma semanal para participar en los siguientes sorteos. Solo tendrías que leerte el capítulo de la semana anterior, para no perder el hilo de la historia, que encontrarás en lainvestigacionpsi.blogspot.com o en el blog colaborador del que seas seguidor si tiene habilitado un archivo para los capítulos anteriores.
Participa en EL AZAR NO SE LLORA - LA INVESTIGACIÓN PSI y disfruta de la primera experiencia de Literatura Interactiva. ¡Apúntate ya! ¡Empezamos el 2 de noviembre de 2015!

Estas reglas de juego estarán de forma permanente en lainvestigacionpsi.blogspot.com
También las podrás encontrar en el blog colaborador de la Investigación PSI del que seas seguidor, en el caso de que tenga un archivo habilitado para ello.

domingo, 18 de octubre de 2015

Y de nuevo se abrió el telón

Teatro de la Comedia de Madrid. 2008
Yo que he vivido en mis propias carnes como se cerraba un teatro durante veinticinco años, yo que he llorado a lágrima viva con Cinema Paradiso al ver en la pantalla lo que yo veía cada vez que pasaba por delante de su fachada, yo que reviví ese nudo en el estómago y esa presión en la garganta cuando vi como se repetía la historia con el pequeño teatro de la calle del Príncipe de Madrid, he visto con una sonrisa nerviosa y una expresión un poco boba como el Teatro de la Comedia de Madrid abría de nuevo sus puertas, unas puertas que yo había cruzado menos veces de las que me hubiera gustado cruzar. 
   Después de catorce años de silencio, uno de los teatros más míticos de la capital volverá a "hablar". Y lo hará nada más y nada menos que con don Calderón. Su "Alcalde" se subirá de nuevo a ese escenario, renovado en sus tablas, que no en su espíritu, porque es imposible borrar el alma de los que pasaron por él.
   La directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Helena Pimienta, ha hablado del  "valor sentimental" de este teatro para los actores y de que "aunque la vocación de los actores les lleva a actuar en cualquier lugar, este es un espacio mágico para los artistas". Y no me extraña, si lo es también para mí, una humilde espectadora.
   Todavía recuerdo la primera vez que entré en medio de una luz tenue y cobriza, apagada por unas cortinas de terciopelo rojo que parecían pesar "siglos" y que habían apartado miles de espectadores antes que yo. Recuerdo la sensación de estar en otro tiempo y en otro lugar, como si el tráfico y el ruido de la Plaza de Sevilla y su vecina Alcalá se hubieran esfumado de repente. Los candelabros dorados en las paredes, los espejos picados por el tiempo, los carteles de antiguas maravillosas obras, los nombres de los más grandes escritores y actores me invitaban a formar parte de una historia muy especial, la de un teatro inaugurado en 1875 para disfrutar de todo lo grande que tiene nuestra literatura. Y aunque la entrada no era del todo asequible para quien fuera un estudiante de universidad, ya sabéis lo que dice Mastercard: "no tenía precio".
El teatro tras la renovación
   Solo espero volver a sentir aquella emoción que me hacía coger el aire muy despacio, como si se acabara. Ojalá pueda apartar pronto unas cortinas como aquellas que alargaban el tiempo hasta el patio de butacas, para saborear el momento de llegar a mi asiento. Y ojalá, Carmelo Gómez y El alcalde de Zalamea, me hagan contener la respiración al escuchar:

Que soy noble por cinco o seis mil reales; y esto es dinero y no es honra; que honra no la compra nadie.” Porque...
"(...) Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma solo es de Dios
".

El alcalde de Zalamea. Don Pedro Calderón de la Barca.
Teatro de la Comedia: http://teatroclasico.mcu.es/la-comp/teatro-de-la-comedia/

lunes, 12 de octubre de 2015

Oriente frente a Occidente

"En pleno siglo XVI, el misterioso asesinato de maese Donoso, uno de los cuatro artistas que trabajan secretamente en la ilustración del Libro de las festividades encargado por el sultán turco, desata una serie de intrigas que siembran de incertidumbre los corazones de los maestros y alumnos del mundo de la ilustración. Con el asesino aún sin identificar, todos temen convertirse en la próxima víctima de un libro que parece sentenciar la vida de sus colaboradores".
   No os dejéis engañar por este fragmento; no se trata de una historia policíaca ambientada en la exótica Estambul del siglo XVI ni tendremos que seguir pesquisas misteriosas para encontrar al asesino. Al menos, no solo eso. El auténtico "intríngulis" de esta novela es la muerte, sí, pero de la pintura persa y turca de más de un siglo de tradición. Tal cual os lo cuento.
   Orhan Pamuk en Me llamo Rojo nos explica, con una forma de contar llena de poesía pero sin abalorios exagerados, cómo la forma de sentir de los ilustradores que trabajaban para el sultán en los talleres de palacio provoca el asesinato de dos de sus miembros y, entre otras muchas cosas, enfrentamientos religiosos, culturales, sociales, etc. Cualquier excusa es buena para el autor con el fin de fotografiar aquella sociedad orgullosa de sus tradiciones, pero admirada a la vez por lo que llegaba de Occidente.
   Y ahí es donde se produce el choque: la más fanática facción religiosa ve en los ilustradores de los talleres reales la blasfemia y el insulto al sagrado Corán al pintar una y otra vez la figura humana, aunque solo sea como explicación de los textos en los márgenes de los libros. Pero, llevaban más de un siglo pintando según las normas de los maestros persas, siguiendo sus modelos al pie de la letra, repitiendo una y otra vez árboles, caballos, perros, mujeres, ejércitos, amantes, ¿por qué ahora era tan aberrante? Porque Occidente amenazaba con "corromper" esos principios repetidos "hasta ser capaces de hacerlo incluso ciegos" con su perspectiva, con sus detalles realistas y, lo más grave, con el retrato fiel de la persona.
   ¿Y quién nos cuenta este enfrentamiento, esta tímida admiración de algunos ilustradores por "las maneras francas", ese terror a ofender a Dios queriendo crear como Él lo hace? Pues, el primero de todos es el propio asesinado, dándonos su punto de vista sobre su propia muerte. Después lo hará el asesino que, sin desvelar su identidad, nos explicará sus motivos y sus sentimientos. Y de aquí en adelante lo harán cada uno de los protagonistas y cada una de las ilustraciones. Sí sí, las ilustraciones.
   Tendremos el punto de vista del perro, del árbol, de la dama, del caballo, del Diablo o del color rojo, tan importante en esta novela. Porque eso es, sobre todas las cosas, este libro, un conjunto de puntos de vista de cada uno de los personajes (humanos o no) que forman parte de él. Porque ahí ha estado la originalidad de esta obra, en sus puntos de vista.
   No os acerquéis a ella si esperáis leer una novela de misterio; ni se os ocurra leer este libro pensando en intentar descubrir al asesino; dejadla pasar si buscáis una novela tradicional con principio, nudo y desenlace. Pasad de largo, ya os lo advierto. Sin embargo, para los que quieran tener miles de puntos de vista diferentes, para quienes esperan sorprenderse con disquisiciones imposibles de cómo se debe pintar un caballo, para aquellos que vean con asombro como se pasa de un asesinato o una lucha violenta a una imagen poética en menos que canta un gallo, no lo dudéis, coged este libro con fuerza, sentaos cómodamente en vuestro butacón preferido y dedicadle unas cuantas horas de tranquilidad, de lectura sosegada y de saborear bien el texto, porque la forma de escribir de Pamuk lo merece, y lo necesita.

domingo, 4 de octubre de 2015

Las circunstancias

Eso es lo que somos, según Ortega, nosotros y nuestras circunstancias. Las mías llevan organizándome la vida ya un tiempo y dejándome a mí muy poco para hacer todo lo que quiero. Pero así son ellas, marimandonas y poderosas. Sin embargo, de vez en cuando, se les escapa algún momento del día y yo lo aprovecho para "deambular" por donde primero me pilla: por el blog, por los vuestros, por la red... Y entonces me doy cuenta de cómo han ido cambiando mis objetivos, mis planes o mis sueños. No me entendáis mal, estoy encantada con estas circunstancias mías que ahora me dominan (las he tenido mucho peores), es solo que no se parecen en nada a lo que imaginaba conseguir. Pero así son ellas, independientes.
   Ahora, en uno de esos momentos de relajación, me he paseado tranquilamente por el blog y he repasado todo lo que he ido haciendo en estos dos años y medio y todo lo que he perdido en ese tiempo. Ya no hay esas escapadas a las exposiciones y he abandonado la idea de viajar por una ciudad mediante una novela. Mis paseos por las bibliotecas del mundo se han quedado encerrados en una pequeña sección del blog y la música ya no acompaña mis recuerdos. Ya no consigo organizarme para compartir retos con vosotros y, ni siquiera consigo hacerlo para los sorteos. Y esa idea mía de aprender todo sobre nuestro maravilloso idioma a través de los errores que cometo y veo se quedó en una entrada de marzo de este año. Tampoco puedo probar nuevos sitios en donde leer.
   Con todo y con eso, yo lucho, no creáis, como gato panza arriba para rascar momentos perdidos y tratar de plantar cara a esas circunstancias que me dominan. Aunque, ¡pobres!, no es que ellas tengan tampoco muchas posibilidades; en cualquier momento dan un cambio y son otras diferentes a las que eran.   

   Siempre que llega el otoño siento la necesidad de hacer recuento. Para mí, el año empieza ahora, porque dejo atrás los días sin reloj, las tardes "casi" perdidas o los planes imprevistos que te asaltan cuando menos te lo esperas. Todo vuelve al corsé de la rutina y hasta los días se hacen más pequeños, y yo me pongo melancólica y miro hacia atrás y comparo con lo que tengo y hago nuevos planes que posiblemente no cumpliré y lleno cientos de hojas de libretas con listas sobre lo que debería hacer y otras tantas con lo que no me queda más remedio que hacer. 
   Y en medio de todo esto, me doy cuenta de lo poco que estoy leyendo, de mi ritmo lento y de mi desorden de lecturas. De mis elecciones basadas en ese peligroso "esto mismo" o en ese otro de "a ver que hay por aquí", que termina llevándome al primero. Un desbarajuste de lecturas que, salvo honrosas excepciones, están elegidas sin pensar. 
   En mi lista de buenos propósitos he apuntado en primer lugar no dejarme llevar por "lo primero que pille", sino pensar en "qué me apetece ahora" o en "necesito leer a...". En segundo lugar, espero poder plantar cara a mis circunstancias y retomar alguna de esas antiguas costumbres que han ido llenando este blog. 
   Si alguno de vosotros sabe cómo conseguirlo, aquí estoy con las orejas de par en par para oír vuestros consejos.

martes, 22 de septiembre de 2015

Donde brotan las violetas

Los libros llegan a nosotros de muchas formas y una de ellas es el préstamo que nos hacen los amigos. En este caso, además de prestarme el libro, estos amigos me han hecho conocer a una nueva escritora.
   Carmen Manzaneque decidió un día escribir un libro sobre un montón de historias que ella conocía desde hacía tiempo, historias de unos días de odios, venganzas, dolor y miedo, daba igual el bando donde te hubiera tocado estar, los de siempre sufrían igual.
   Sí, lo sé, me diréis que cómo he caído yo en una novela sobre la guerra civil con la de pegas que salen siempre de mi boca. Es verdad, posiblemente si hubiera leído la sinopsis en una librería no la hubiera elegido, pero venía acompañada de buenas recomendaciones y de la propia historia de esta novela: Carmen se decidía por primera vez a escribir un libro y, además, a presentarlo al Premio Planeta en un órdago enorme. Y como la valentía suele tener siempre premio, su novela fue seleccionada entre las diez primeras. 
   Mi curiosidad ya se había puesto en marcha y conocer a los mensajeros hizo el resto: Donde brotan las violetas estaba en mi tejado. Ahora solo tenía que empezar a leer.
   Confieso que, al principio, me pareció tímida, había rasgos ya vistos y acontecimientos ya escuchados muchas veces. Había también varios hilos temporales que se cruzaban, una historia presente que servía de excusa para presentarnos historias pasadas; en ocasiones, algunas de ellas casi se me habían olvidado cuando la autora las retomaba varios capítulos después.
   Sin embargo, poco a poco, aquello empezó a coger ritmo. Las mujeres protagonistas de cualquiera de las épocas empezaban a tomar cuerpo, a hacerse de carne y hueso, algunas incluso a tomar las riendas de la historia. Aquello empezaba a gustarme cada vez más. Era como si Carmen hubiera perdido los miedos del principio, las dudas, la prudencia y hubiera cogido carrerilla y, arremangándose, se hubiera lanzado a por todas. Sus mujeres eran cada capítulo más interesantes, sus historias personales y las que les eran cercanas cada vez más jugosas y misteriosas y tristes y esperanzadoras. Daba igual cuándo o dónde transcurrieran, las miserias y las grandezas humanas aparecían lo mismo.
   Cuando un autor consigue que te metas en la historia, que quieras seguir leyendo para saber qué pasa es porque sabe contar. Carmen tiene un lenguaje sencillo, cercano y agradable que ha hecho que la lectura me resultara muy cómoda, que lo leyera con facilidad, unas veces sugiriendo lo que pasaba, otras presentándolo tan cual era; en cualquier caso, sin palabras rebuscadas ni excesivas metáforas, pero sí con hermosas descripciones y con las comparaciones justas.
   Las historias vividas por las diferentes mujeres de la novela saltan de una época a otra, de una generación a otra, anterior o posterior, sin un orden concreto, quizás algo caótico para mi gusto, pero posiblemente buscando la manera de mantenernos siempre atentos. Los hombres que las acompañan, sin ser los protagonistas, son muchas veces los responsables de las acciones de ellas y determinantes en su comportamiento.
   Elena, nuestra protagonista, será quien nos ayude a conocer a todas estas mujeres. Unas veces lo hará mediante los viajes al pueblo de sus padres, en donde siguen flotando las historias vividas por sus habitantes durante la guerra y la postguerra; otras veces, gracias a lo que cuentan y también esconden las mujeres de la residencia en la que trabaja; y, por último, mediante la historia que ella misma vive.
   A veces, con la sensación de que la autora no les daba un respiro a sus protagonistas, a veces, sintiendo que había demasiado dolor y angustia, a veces, encontrándome con alguna concesión y algún momento de paz, la lectura se iba pasando rápidamente, casi sin darme cuenta; en algunos momentos, con un pelín de vergüenza cuando me hacía soltar una lágrima (yo soy un poco "floja", lo reconozco) y en otros, haciéndome sonreír en medio de un vagón de tren atestado de gente a primeras horas de la mañana. 
   Sí, había dicho que del agua de la guerra civil no iba a beber, pero aquí estaba este libro de Carmen para hacerme ver que "todos los refranes trabajan". Y me alegro.

Gracias a Carmen por permitirme leer su libro y a Roberto y Geni por ser los mensajeros.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Fotografiando con Mercedes

Me había cruzado demasiadas veces con Mercedes Pinto Maldonado como para pasar de largo por este libro. Había leído muchas reseñas sobre sus novelas, algunas de ellas de las que te pellizcan la curiosidad y corres a anotar el título en esa interminable lista de libros para leer. Sin embargo, solo habían sido eso, cruces y anotaciones.
   De repente, un día que deambulaba por una librería virtual vi como El fotógrafo de paisajes se me pegaba al dedo y no había forma de pasar a la siguiente pantalla. Como últimamente he visto cómo el Destino se encarga de organizarme la vida, decidí que era una de sus señales. Y como no estaba muy animada a luchar contra él, lo elegí. No es que el Destino haya estado especialmente inspirado en esta ocasión, pero sí tengo que reconocer que me ha traído una historia distinta y con un planteamiento muy original que me ha tenido, al menos, muy entretenida. 
   La historia empezó atrapándome con ganas. La forma de escribir de Mercedes me gustaba, era directa pero no vulgar, era natural sin dejar de ser literaria, y había dado a cada personaje la manera de expresarse que mejor le cuadraba. Describía muy bien los ambientes y los paisajes, casi con respeto, mientras que usaba una "dureza" poco común para los personajes. Estaba disfrutando con el misterio que envolvía al protagonista y ese don especial que le separaba del resto, le volvía enigmático y muy atractivo, y me hacían sonreír las maneras de su amigo, tan opuesto a él y tan "mundano". La cosa mejoraba por momentos, sobre todo cuando deciden investigar sobre la desaparición de una joven sordomuda y ciega y de su hijo. Aquello pintaba tan bien. Una historia de intriga, unas reflexiones muy sesudas sobre la posibilidad de tener un don increíble, unos personajes interesantes y... entonces... cuando estaba frotándome las manos sobre todo lo que me iba a ofrecer esa novela, empezó la pendiente hacia abajo.
Foto tomada de Dreamstime.com
   Comencé a encontrarme con ciertos hechos rocambolescos que más parecían de un culebrón de las tres de la tarde que de una novela seria, o con otros totalmente previsibles. Algunas cosas me chirriaban, no tenían demasiada lógica, eran forzadas y hasta la autora trataba de explicarlas por boca de los personajes, como si después de escritas, hubiera comprendido el error y quisiera enmendarlo.
   Empecé a sentir que la forma de pensar de la escritora se le escapaba en las reflexiones del protagonista y sobrepasaba la novela. Veía demasiado determinismo justificando los comportamientos de los personajes. Sin embargo, seguí, hasta el final.
   Y seguí porque Mercedes conseguía mantener la intriga y el interés; seguí porque me gustaba su lenguaje y cómo lo adaptaba a los diferentes personajes; seguí porque el protagonista cada vez era más complejo y, a veces, me daba miedo; y seguí porque la historia tenía un "nosequé" de adictivo que me hacía imposible quedarme sin saber el final.
   Así que, a pesar de esa bajada que desinflaba un poco mis expectativas, comprendí que había encontrado características suficientes como para repetir con esta autora, y supe que buscaría otro título suyo sin que pasara demasiado tiempo.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Libros abandonados

Hasta hace unos años, yo era incapaz de abandonar un libro. Le daba vueltas y vueltas, lo aparcaba durante días, lo cogía de nuevo, lo volvía a soltar, pero, al final, lo terminaba. Después, protestaba, mascullaba maldiciones por la basura que acababa de leer, me relajaba y a otra cosa, mariposa.
   Hasta que un amigo me dijo: -"Me queda mucho por leer como para perder el tiempo con un libro que no me gusta"- Efectivamente. Había tanto por leer. Sin embargo, seguía siendo incapaz de dejar a medias una lectura, como si buscara su redención al llegar al final, como si esperara que guardase su grandeza en el último capítulo. 
   Cuando me cansé de esperar milagros, cuando me di cuenta de que esas maravillas que habían convencido a algunos a publicar ese libro no se mostraban ante mí, cuando me harté de tragar mediocridades que me dejaban más fría que el mármol o con un cabreo monumental, empecé a abandonar libros, a cerrarlos a la mitad de la lectura e, incluso (ya en el colmo de la rebeldía), en el primer capítulo. Adiós a los cargos de conciencia, a la desazón de estar perdiéndome lo mejor.
   Desde que me decidí a escribir este blog, cada vez me resultaba más fácil el abandono y me sentía más libre. Siempre había otro título para sustituir al anterior, siempre miles de recomendaciones de otros blogs que descubrir y, siempre, un buen sabor de boca que me dejaba la conciencia tranquila. El problema solo se me presentaba al terminar una gran historia y verme obligada a elegir bien para que me durara esa sensación. Quizás me hacían falta dos o tres días de búsqueda hasta dar con un digno sustituto, pero nada más.

   Y de repente, cuando creía que lo tenía todo controlado, me doy de bruces con un libro que me descoloca completamente. Su lectura me revuelve por dentro, la historia es sórdida y angustiosa, me golpea; el lenguaje crudo, áspero y desolado me resulta desagradable en muchos casos; los personajes no pueden ser más deprimentes, más miserables, más desvalidos. Entonces, ¿qué hago yo aún con él entre las manos? Había vuelto esa antigua sensación de "búsqueda del tesoro", de falsa esperanza de encontrar El Dorado en la última página. Y seguía pegada a una historia que no me hacía disfrutar.
   En los últimos meses me había encontrado con varios libros que pasaban bajo mis ojos sin pena ni gloria. Aunque a alguno de ellos le había concedido el beneficio de la duda en tres ocasiones, había terminado por darles carpetazo a todos con una entereza que me llenaba de "orgullo y satisfacción". Y entonces llegó este último y me devolvió a la cruda realidad de mi naturaleza indecisa y "cotilla", porque, quizás fuera solo eso, pura intriga por saber el final de la historia, porque tanta desolación, maldad y crueldad tendrían que tener una razón de ser. O era, sencillamente, la maestría del escritor al escribir, que era capaz de enredarme con su lenguaje y su forma de contar.
   Hoy he apagado definitivamente la tableta (para más inri era un libro electrónico), ni siquiera la he recargado para que no hubiera recaídas. Me he lanzado a por el siguiente, y este en papel, casi con desesperación, como si fuese un calmante. Y, aunque no prometo que no haya un nuevo intento (para ciertas cosas soy muy cabezota), aquí va esta entrada, en su honor, casi como un conjuro: por un libro que me tiene con el corazón encogido si lo leo y con el alma en vilo si lo abandono. Y por tantos libros abandonados que se quedaron por el camino.

domingo, 30 de agosto de 2015

Acompañar a un ejército

Siempre me ha gustado viajar. Si no puedo hacerlo en persona, leo. Lo bueno de viajar con los libros es que, además de elegir el lugar, eliges el momento. Con Valerio Massimo Manfredi podía viajar a la antigua Persia y acompañar al mítico ejército griego de los "Diez Mil". Si además la guía era la joven siria Abira, que había abandonado su casa y su aldea por seguir al ateniense Jenofonte, y que me explicaba y narraba todo lo que se cocía en esta "misteriosa" expedición, no había nada más que decir: las maletas estaban listas.
   Este escritor tiene una habilidad especial para acercarnos las antiguas leyendas clásicas como si fuesen una historia de hace dos días. Lo más curioso es que no renuncia ni a uno solo de los elementos propios de aquella época. Nos describe la vestimenta típica, los paisajes que existían por entonces, y que ahora han cambiado casi radicalmente, la forma de ver la vida de aquellos hombres y mujeres... Todo hace que nos metamos de lleno, en este caso, en el año 401 a.C. Su forma de escribir es ágil, culta, manteniendo los principales términos de la época y actualizando los más difíciles de entender; construyendo personajes creíbles y bien armados; y presentando los hechos históricos en una perfecta novela, emocionante, interesante y muy muy entretenida.
   Para una loca de la Historia como yo, que aún recuerda algunas cosas aprendidas en la facultad, repasar aquellos hechos legendarios y recorrer aquellos territorios tiene algo de mítico y de mágico. No pocas veces había tenido que estudiar y repasar fechas, fuentes, mapas y teorías sobre aquel ejército que quedó perdido en el imperio persa cuando no tuvo "dueño" al que servir. Aquella época para mí siempre ha tenido algo de misterioso y, en las manos de Manfredi, ese misterio se convierte en una estupenda novela que me ha servido para pasar un buen rato, para evadirme de la rutina y para llenar vacíos.

   La historia que Abira cuenta a unas jóvenes de su aldea que acaban de salvarle la vida no habla solo de una gran batalla y de un viaje desesperado a través de Asia para regresar "a casa", sino también de muchas historias personales, las de los protagonistas de esta marcha a través de desiertos, montañas y ríos. Este viaje, basado en el diario de expedición del ateniense Jenofontes fue, incluso para sus contemporáneos, más que una simple aventura, fue casi un milagro, ya que parecía imposible que un ejército de soldados preparados para luchar en campo abierto, cuerpo a cuerpo, y cargados de pesadas armaduras fueran capaces de vencer tanto al clima y al terreno como a las emboscadas de los indígenas, ente montañas cubiertas de nieve y con la táctica de guerrillas. Las dudas de aquellos guerreros y de las mujeres que les seguían, los actos de valor y de miseria, la unión incondicional y las traiciones son el meollo de este libro.
   No creo que ahora fuera posible recorrer realmente aquellas tierras que recorrieron los Diez Mil tal y como lo hizo el autor de la novela en los años ochenta. No sé si será posible hacerlo en un futuro. Por eso decidí escoger este libro y realizar el viaje desde sus páginas. Cuando entras en la historia ya no hay marcha atrás y tienes que acompañar a Abira y a Jenofonte en la larga marcha "hacia casa".

miércoles, 26 de agosto de 2015

Presentando a Miguel

Una vez más, un escritor "casi novel" que lucha por dar a conocer su trabajo me escribe para presentarme su obra. Una vez más, yo me comprometo a enseñárosla. Así que allá voy.

   Miguel Sáenz es un escritor que... ¡Vaya! En realidad no sé nada de Miguel, él no me ha hablado sobre sí mismo y yo no le he preguntado. Me pongo a investigar.
   "Buceando" por internet me encuentro con una entrevista por aquí, una reseña por allá, y saco información: es de Madrid, estudió arquitectura, le gusta pintar y, por supuesto, escribir y también las ciencias en general. Se le ocurrió la idea para esta obra mientras viajaba en autobús y acaba de autopublicar la primera parte de su recién terminada trilogía en Amazon.
   Este primer libro, I.O., que, según su autor, se puede leer tranquilamente sin el temor de quedarnos a medias sobre el final de la trama, es una historia de ciencia-ficción que se sitúa en 2096. Él me la presenta así:

"La trama de esta primera parte se sitúa en el año 2096, cuando la humanidad ya se ha recuperado completamente de un ataque alienígena que nos permitió dar un salto tecnológico sin precedentes. Ahora, un nuevo desarrollo de implantes cerebrales en embriones va a causar un salto evolutivo, pero precisamente la diseñadora de los implantes – Kara – queda embarazada y fuera del programa, por lo que tomará una decisión que la llevará a una huida desesperada junto a su marido, – Marco – General y dirigente en la sombra de Mediterra, y su hijo – Lekiw – poniendo en peligro además a sus amigos y a toda la humanidad".

   Para todos aquellos que amen este tipo de historias, pueden encontrar este libro en: http://www.amazon.com/dp/B00NFZK2ZK.
"Ha sido mucho trabajo el escribirla, pero una experiencia única".-- dice Miguel.
Espero de corazón que recibas mucho éxito a cambio de tanto esfuerzo.

domingo, 23 de agosto de 2015

Una relación para la eternidad

No era la primera vez que nos encontrábamos, por eso, cuando lo vi, sentí un nudo en el estómago. La vez anterior había sido mágica y las sensaciones de tenerlo entre mis manos volvieron a mi cabeza con todas sus fuerzas. Allí estaba, junto a otros compañeros, destacando sobre todos, ¿cómo podía resistirme? Es más, no quería resistirme, así que lo cogí del mostrador y me lo llevé corriendo a la caja: Khaled Hosseini se venía conmigo esa tarde. Me daba igual lo que contara la contraportada, el flechazo que sentí con Mil soles espléndidos fue tal que estaba decidida a lanzarme de nuevo a sus páginas, porque estaba segura del resultado.
   Y ha vuelto a pasar. Me he vuelto a enamorar perdidamente. Cuando alguien escribe con la elegancia y la dulzura de Hosseini y, al mismo tiempo, con esa fuerza y ese realismo, es difícil resistirse. La facilidad de este hombre para crear personajes de carne y hueso con los que conecto desde las primeras páginas, no deja de sorprenderme.
   En Y las montañas hablaron, todo empieza con un cuento, un simple cuento inocente que un padre les narra a sus hijos en su viaje a la ciudad. Abdulá y su hermana Pari escuchan ensimismados la historia sin saber que es el germen de sus propias vidas y el origen de esta narración. A partir de aquí, comienza un relato que irá deslizándose suavemente a lo largo del libro y uniendo la vida de varios personajes que se cruzarán a lo largo de los años. La vida de Pari irá enlazando las diferentes historias de estos protagonistas, que van a llenar los huecos unos de otros, para que tengamos una visión completa y redonda de lo que sucedió en la mansión de los Wahdati, a partir de un día de otoño de 1952.
   La pequeña Pari es dada en adopción por su familia, para evitar que muera de hambre o de frío en uno de esos crudos inviernos de Shadbagh. A partir de aquí, el autor nos describe las vidas, lugares y sentimientos de todos los personajes que intervienen en la novela, personas reales, con sus bondades y sus miserias y que, contándonos cada uno su propia historia en primera persona, van completando los vacíos que han dejado sus compañeros, además de darnos diferentes puntos de vista sobre lo que pasa en la novela.
   Como ya hizo en Mil soles espléndidos, nos describe los ambientes y los paisajes con tanta maestría que parece que estoy sentada en el árbol legendario de la aldea, o que paseo por las lujosas estancias de la mansión o por las desoladoras salas del hospital de Kabul. Como en otras ocasiones, también nos describe los horrores de las guerras, un poco de la historia de su país, bastante de las costumbres y rasgos de su cultura y, según yo creo, un poco de su propia historia personal.
   Khaled Hosseini ha ido entrecruzando historias y vidas desde Afganistán a París, desde San Francisco a la isla de Tinos, a través de pequeños guiños del destino, de pequeños caprichos del azar que cierran el círculo que empezó con Pari y Abdulá. 
   Como en la vez anterior, he caído a rendida a sus pies. Y, gracias a este viaje, estoy decidida a caer rendida muchísimas veces más.
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