martes, 14 de noviembre de 2017

Peticiones

En una escapa rápida entre semana, me paso por aquí para no perder la oportunidad de presentaros la último libro de Alonso Barán, El arte de morir dos veces, publicado por Penguin Random House.
Es muy posible que muchos de vosotros ya conozcáis al autor, pero siempre está bien refrescar la memoria y, de paso, presentárselo a quienes oyen hablar de él por primera vez.
El autor
Alonso Barán nació en Madrid en enero de 1978. Es escritor, filósofo y guionista. 
Además de graduarse en filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, tiene un máster en guion de cine y televisión, y un máster en comunicación y política.
Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en medios de comunicación y es autor de un guion para largometraje y varias novelas. Además de El arte de morir dos veces, tiene publicados un ensayo de filosofía política (Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar) y un thriller psicológico (El azar no se llora), ambas obras tuvieron gran aceptación entre el público debido a su originalidad y dinamismo.

Y ahora, vayamos al grano, en este caso, al motivo de esta entrada:
La novela
Alex es una persona normal y corriente, alguien ahogado por las deudas a quien surge la oportunidad de cambiar su problemática existencia. Para aprovecharla sólo tiene que robar una gran suma de dinero, fingir su muerte y escapar a México.  
Lo que no imagina es que al tomar las riendas de su destino pondrá tras a él a toda la policía de los Estados Unidos y a su némesis, Solomon Schwarz, un ex militar traumatizado por la guerra de Irak quien sale de inmediato tras su rastro dejando un reguero de sangre a su paso y que no se detendrá hasta atraparlo.
Durante su huida, Alex conocerá a extraños personajes de la América profunda cuyas aviesas intenciones convertirán su viaje en una asfixiante carrera por la supervivencia. 
Al mismo tiempo, a Moses y Becky Mitchell, marido y mujer y policías, el robo les obligará a emprender una persecución que los llevará, como a Alex y Schwartz, a atravesar carreteras, poblados y pantanos y enfrentarse a las más diversas situaciones (desde tornados hasta caníbales) y a una larga lista de personajes variopintos con los que entrarán en contacto durante su aventura.

Buscando una forma de definir la novela, me he topado con las siguientes reflexiones:
El arte de morir dos veces es un thriller existencialista, minucioso en su forma de elaborar la intriga, grandioso en los escenarios y en la acción, y que aporta al lector una perspectiva reveladora sobre el tránsito por la vida.
El arte de morir dos veces continúa la línea que caracteriza el estilo narrativo del autor: adrenalina literaria que te será imposible dejar de leer.
Y después de esto, nada mejor que terminar con el booktrailer para tener otra visión más de esta obra: 

Para terminar, os incluyo también la ficha técnica; nunca se sabe qué datos os pueden interesar.
Ficha técnica
Título: El arte de morir dos veces
Autor: Alonso Barán
Sello: B DE BOOKS (grupo editorial PENGUIN RANDOM HOUSE)
Género: Thriller, Neo Western, Neo Noir, 
Temática: Suspense, Misterio, Existencialismo.
Número de páginas: 688.
Ebook: precio con IVA: 3,99 €
Papel (tapa blanda): precio con IVA: 17 €

Podéis comprarlo:
En papel:
Disponible en las principales librerías y grandes superficies. 
Casa del libro: https://goo.gl/oYE6oa
En digital: 
Descarga Kindle
Descarga Ebook (Casa del libro)

domingo, 5 de noviembre de 2017

Difícil elección

Me levanté con cuidado para no despertar al pequeño visitante que se había quedado a dormir en mi casa esa noche. Por suerte, el pequeño guerrero "legendario" había tardado en dormirse un pestañear de mis cansados ojos, después de que los dos hubiéramos acompañado a Percy Jackson a recuperar el vellocino de oro que salvaría el campamento de "los mestizos", hijos de dioses y humanos. 
Por algún que otro sobresalto nocturno, imaginé que el "piratilla" había estado luchando en sueños y necesitaría unas horas más de descanso. Así que, en el silencio de la casa, me preparé un tentempié para resistir hasta el desayuno que nos habíamos prometido los dos esa mañana. Entre sorbo y sorbo de café iba terminando el libro que tenía entre manos, con más pena que gloria todo sea dicho, al mismo tiempo que mi memoria hacía un repaso de las posibilidades que tenía para sustituirlo. Pero llegué al final, del café y del libro, y no había conseguido encontrarle sustituto.
Mientras yo buscaba y rebuscaba, mi superhéroe particular se desperezaba y espabilaba recordando las hazañas más emocionantes de su admirado Percy, y tras varios tiras y aflojas, conseguimos los dos estar listos para salir en busca del desayuno dominical, para mí, uno de los mayores placeres de la semana. Compartimos uno especialmente rico.
Cuando llegó el momento de devolver el "duendecillo" a sus legítimos dueños, la falta de compañía y de lectura me empujaron a dar un paseo, aprovechando que la lluvia parecía haberse cansado ya y que el sol estaba en su mejor momento. No hay nada como el aire fresco, el sol en la cara y el ruido del río para poner en marcha los engranajes de la memoria y hacer balance de los títulos que tenía esperando turno. El primero era El niño pájaro, de Juan Manuel Peñate Rodríguez, un libro de relatos entre el suspense, la fantasía y el terror. De él había leído buenas críticas en varios blogs, pero me parecía más adecuado para la lluvia que acababa de marcharse, más propio de una luz grisácea que de un sol luminoso y un cielo azul metálico. Así que pasé a la segunda posibilidad, Azul Vermer, de Mar Melle.
El color del título parecía encajar mejor con lo que me encontraba en el largo paseo. Recordaba las buenas sensaciones que había dejado en más de una compañera bloguera; su buena narrativa, el protagonismo de la pintura, la labor de documentación... Sin embargo, según avanzaba, el azul del cielo quedaba escondido entre miles de tonos amarillos, ocres y marrones. Algo me decía que tampoco era el turno de este libro y que debía seguir indagando en la biblioteca mental. 
Como mi memoria es fotográfica, recordé la portada del libro que se "acumulaba" en la tablet tras este Azul Vermer; era Herbarium. Las flores de Gideon, de Anna Casanovas, que me había llamado la atención por tener como centro de la trama la novela de Charlote Brontë, Jane Eyre. Una portada que prometía misterio y romanticismo y un argumento que contaba con estancias en Oxford, personajes interesantes y viajes al pasado empezaban a situarla como favorita. Además, combinaba bien con esa mezcla de colores y rayos de sol con los que me tropezaba a cada paso.
Sin embargo, no podía olvidarme de las nuevas adquisiciones en papel que acababan de aterrizar sobre la mesa del salón. Una era La tormenta de cristal, de Morgan Rhodes. Venía de Círculo de Lectores, de una de esas revisiones rápidas y urgentes que siempre me toca hacer cuando se me echa el tiempo encima. Lo había elegido porque era de género fantástico y, en aquel momento, el cuerpo me pedía fantasía e imaginación. Esperaría a volver a casa para leer de nuevo la contraportada y decidir sus posibilidades.
La otra adquisición me la traje bajo el brazo después de visitar la Feria de editoriales y librerías de Madrid, que termina justo este fin de semana y que alegraba todavía más la Plaza Mayor. Santiago Posteguillo y Las legiones malditas se habían pegado a mí desde que entré por el Arco de Cuchilleros y me di de narices con la caseta que lo exponía. Bueno, en realidad tuve que sortear primero a algún que otro turista despistado, empeñado en hacer de fotos de la Casa de la Panadería desde el peor ángulo de toda la plaza. Pero nada se puede interponer entre Posteguillo y yo, y menos si me ofrece como protagonista a Publio Corneclio Escipión el Africano. 
Llegaba el final del paseo y el momento de volver, y al llegar a casa, tendría que elegir cuál me acompañaría en mis viajes ferroviarios. Las aventuras vividas con mi pequeño héroe la tarde anterior me animaban a elegir La tormenta de cristal, pero los reflejos y colores que todavía me saltaban en los ojos me empujaban a decidirme por Herbarium. Aún me quedaban unos diez minutos antes de llegar al portal, diez minutos para hacer las últimas cábalas que me ayudaran a decidir mi próxima lectura.

domingo, 22 de octubre de 2017

Un lugar a donde ir

Allí estaba yo, pasando las hojas de aquel catálogo de libros para hacer la petición mensual correspondiente, sin demasiado entusiasmo pero con demasiada urgencia, porque se acababa el plazo. Ya desesperada, mirando más que viendo, frené en seco al ver su nombre y, de nuevo, María Oruña me convenció de que recorriera paisajes con ella y conociera lo que se esconde en lo más profundo de algunos seres humanos. Y así fue como empecé a leer Un lugar a donde ir, segura de que disfrutaría con este libro tanto como con el anterior, Puerto escondido.
   Son los protagonistas de la anterior novela quienes, de nuevo, tienen que enfrentarse a un increíble misterio en la localidad de Suances. Cuando ya todos pensaban que habían vuelto a la normalidad tras los asesinatos que lo pusieron todo patas arriba hacía ya unos cuantos meses, el cadáver de una joven que parece haber viajado en el tiempo aparece en La Mota de Trespalacios, una particular construcción medieval. Todo lo que lo rodea vuelve a alterar la comisaría donde trabaja la teniente Redondo, al igual que los asesinatos que le siguen y que traerán de cabeza a nuestros protagonistas. Mientras estos investigan los entresijos de estos crímenes, Oliver Gordon se enfrenta a su propio misterio, la desaparición de su hermano Guillermo.
   Me frotaba las manos con esta nueva historia, sobre todo, porque esperaba que detrás de ese argumento hubiera mucho más, como en su anterior novela. Porque deseaba encontrarme con esos personajes tan completos, daba igual su escala de protagonismo, cada uno con su propio pasado, sus propias cicatrices, dándoles así realismo y profundidad. También, con esa forma de escribir tan fluida que hace la lectura tan fácil, con diálogos ingeniosos y un lenguaje que encaja muy bien con cada personaje. Y por último, con esa perfecta combinación de saltos en el tiempo que, a la vez que explican hechos del presente, aumentan el misterio y la intriga. Todo esto, sin olvidar la increíble labor de investigación que se refleja en los detalles y datos de las distintas disciplinas que se mezclan en la trama y que van completando el rompecabezas. 

   Y en medio de todo esto, el paisaje. Un paisaje tan protagonista como los personajes de la novela, que parece entrelazado con la historia como si esta no hubiera podido transcurrir en otro lugar, y que yo misma había tenido la suerte de recorrer no hacía mucho. Reconocía lugares y recordaba rincones, pero no era solo esto lo que me me hacía caminar de nuevo por allí, era también la habilidad de María Oruña para crear una fotografía del entorno donde pasa todo. 
   Según iba leyendo me iba encontrando con referencias a la anterior novela, pequeños guiños a personas y hechos que habían cambiado la vida de los protagonistas; suficientes para que los que habíamos leído Puerto escondido supiéramos cómo habían evolucionado algunos acontecimientos, pero no tantos como para que los recién llegados se perdieran y necesitasen leerla para saber de qué se hablaba. Aunque, sinceramente, no creo que puedan resistir mucho tiempo sin salir corriendo a por ella.
   Y así es como, otra vez, esta escritora ha vuelto a sorprenderme, a hacerme disfrutar y a que cerrase el libro con satisfacción, esperando ya su próxima obra.

domingo, 15 de octubre de 2017

Deprisa, deprisa

Hoy mismo se acaba el plazo para conseguir, totalmente gratis, el libro de Gonçalo J. Nunes Dias, El buen dictador: El nacimiento del Imperio, que se acaba de traducir ahora al español. Para ello, solamente tenéis que entrar en Amazón y "comprar en un clic". Fácil. Aquí os dejo el enlace: https://www.amazon.es/dp/B072JRPD4P.
   Lo primero que debo hacer es pedir disculpas a su autor, que me presentó su novela hace ya varios días, y por culpa del frenético ritmo de mi vida, se ha  ido quedando a la espera hasta ahora. Sin embargo, todavía estáis a tiempo de haceros con ella.
   Gonçalo es un escritor portugués, actualmente afincado en España, que ha visto como su novela conseguía un importante éxito en su país y, tras traducirla al inglés, la presenta ahora en español. 
   ¿De qué trata? Aquí tenéis la sinopsis:
"Un objeto no identificado ha aterrizado en la Luna y nadie parece conocer su origen. Gustavo, un informático de mediana edad, con una vida gris y cómoda, decide hacer una lista junto con dos amigos para intentar sobrevivir frente a un posible ataque. Obsesionado con esa lista, derrocha una fortuna, atraca una farmacia y su familia comienza a verlo como un loco y paranoico, sin embargo, después del ataque, ese loco es el que mejor se adapta a una nueva era de la sociedad".
   Gonçalo es licenciado en Ingeniería medioambiental y recursos naturales, además de ser experto en robles y en ornitología. Esta es su primera novela y acaba de publicar, no hace mucho, la segunda, que  muy probablemente será traducida el español el próximo año.
   Pero lo mejor es que acudáis a su blog, GJND Books, donde podréis encontrar más información sobre el autor y su obra. 
Así que corred, daos prisa, aprovechemos esta oportunidad.

domingo, 8 de octubre de 2017

Un cadáver muy frío, de Ana Bolox

Me encanta divertirme con un libro y notar esa sensación de bienestar y esa media sonrisa que te deja en la cara después de cada capítulo. Me gusta coger cariño a los personajes y echarlos de menos al acabar la lectura. Disfruto cuando la historia me deja con ganas de más y con la intriga suficiente por ver qué pasará después. Y todo esto es lo que he encontrado en Un cadáver muy frío, de Ana Bolox, primera entrega de Las cosas y casos de las señora Starling.
   La historia empieza de una forma bastante surrealista: según la señora Lacey, su vecino, el señor Snow, ha sido raptado por una boa y arrastrado a través de las cañerías del edificio. Ante una situación tan "dramática", y siguiendo los consejos de una amiga, nada mejor que pedir ayuda a la señora Starling que, al parecer, tiene una gran experiencia a sus espaldas en "absurdeces" parecidas. Y así, lo que empieza con una historia sin pies ni cabeza, se va complicando y va descubriendo una trama cada vez más peligrosa.
   El torbellino Anna Starling, esposa del embajador británico en Estados Unidos, y el sufrido Arthur Crawford, inspector de policía arrastrado por la primera a lo largo de todo el caso, forman la típica pareja "ni contigo ni sin ti" que te engancha desde la primera página hasta la última. Sus conversaciones son mordaces, divertidas e inteligentes; la atracción entre ellos, evidente; los momentos de peligro, excitantes y de mucha tensión; y la trama, de peso y llena de intriga.
   El resto de personajes que apoyan a los protagonistas no son un simple complemento o un apoyo necesario para que la historia avance; no, también tienen "su corazoncito", algunos más negro que el petróleo, pero todos creíbles y nada planos. Cada uno de ellos cumple con su cometido a la perfección y se van mostrando, poco a poco, a lo largo de la novela. ¿El mejor? Para mí, sin duda, ese marido resignado con las excentricidades de su mujer, Anne, y que parece estar en una "Babia" constante. ¿Lo estará realmente?
   La historia tiene muchos toques de las comedias del Hollywood de los años 50, bien hechas, bien contadas, sin fisuras y con ese encanto de lo que parece ligero pero no lo es. El caso que se investiga parece salido de una novela de Agatha Christie, donde lo más peligro es resvalarse con el borde la moqueta y los crímenes surgen en un ambiente en el que parece impensable que eso ocurra. En este caso, es el "peligroso" mundo de las maquetas de barcos antiguos el que esconde el misterio y está lleno de conjuras por el poder. Sí sí, sonreid, que ya veréis todo lo que puede dar de sí.
   Y no quiero contaros más, porque la gracia está en ir descubriendo cómo van presentándose las sorpresas, en cómo evoluciona la relación amor-odio de los protagonistas o cómo van transformándose algunos personajes. 
   Desgraciadamente, tengo un "pero", y para mí, muy grande: la edición. Me da mucha rabia, y a la vez, mucha pena, encontrar tanta errata en un libro bien escrito, de lenguaje ágil y rico: palabras mal escritas, preposiciones que faltan y otras que sobran, falta de acentos, etc. Puede que lo mío sea deformación profesional, pero es muy molesto encontrar errores continuamente porque creo que es estropear una buenísima novela, como es esta, a la que evidentemente le hubiera venido bien un par de repasos más de corrección. 
A pesar de todo, la recomiendo, y mucho. Porque nada mejor que una buena sonrisa de vez en cuando acompañada de un jugoso asesinato. 

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